mercredi, mars 18, 2009

Al final...

¿Qué decirle don Mauricio?
Si es tanto lo que se carga en 20 años y en mucho más.
Si resulta hasta inverosimil que en el taller dejaron aventadas las herramientas
para hizar las banderas nuevas, tan flamantes y tan libres.

Si resulta impensable que en la tiendita de a la vuelta, en aquel pasaje estrecho, cerraron más temprano para ir a cargar canastos nuevos, repletos de fruta fresca del nuevo tiempo que ya viene asomando.

¿Qué decirle don Mauricio?
Si había sido tanto el anhelo. Desde la montaña hasta los cascos de asfalto más amplios.
Si resultan increíbles los ojos de la gente, con esa luz tan encendida como el fuego mismo. Con esa vista tan aferrada al horizonte, que tardó tanto en volver a ser tan hermoso y nunca antes fue tan extenso.

Si resulta mágico escuchar que la risa aparece sin cautela, como si explotara desde el más allá, como si la tierra misma se abriera en una boca gigante y dejara salir de una carcajada, todos sus veranos más hermosos y todas sus flores, y toda su esencia eterna. Como si de repente el sendero de nuestros pies, La Tierra misma, fuera otro planeta.

¿Qué contarle don Mauricio?
Si para muchos, con el riesgo imperdonable de limitar la verdad, hoy también es el día más feliz de sus vidas. Porque es justamente la esperanza,la que surge esplendorosa desde lo más íntimo de la propia historia.

Si el alma es, al fin, una canción infinita de tambores, marimbas y trompetas que sentencian el camino...hacia Adelante. ¡Adelante y siempre Adelante!


¿Qué podría contarle, señor Presidente?
Si a mi me resulta tan esperanzador que por primera vez, en TODA mi vida, me dormí pensando realmente en un nuevo mañana. Que entonces soñé...soñé que construía.

Victoria.

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